Gira con Dylan 1999

San Sebastián

Domingo 11 de abril de 1999
Velódromo Anoeta, 20:15 h.

Alta suciedad
Todavía una canción de amor
Te quiero igual
Canal 69
Elvis está vivo
Can’t help falling in love with you
Los aviones
Me arde + dead flowers
Flaca + el día que me quieras
Seven days
Adios amigos adios

a
a

Madrid

Miércoles 14 de abril de 1999
Palacio de Deportes, 20:45 h.

Alta suciedad
Todavía una canción de amor
Te quiero igual
Canal 69
Elvis está vivo
Can’t help falling in love with you
Los aviones
Me arde + dead flowers
Flaca + el día que me quieras
Seven days
Adios amigos adios

a
a

Valencia

Jueves 15 de abril de 1999
Velódromo Luis Puig, 21:15

El novio del olvido – Copa rota
Mi enfermedad
Te quiero igual
Los aviones
Nocturno en princesa
Elvis está vivo
Can’t help falling in love with you
Flaca
Canal 69
Alta suciedad

Madrid

Málaga

Sábado 17 de abril de 1999
Plaza de Toros de La Malagueta, 20:45

El novio del olvido – Copa rota
Mi enfermedad
Te quiero igual
Los aviones
Nocturno en princesa
Elvis está vivo
Can’t help falling in love with you
Flaca
Canal 69
Alta suciedad
Seven days

a

Granada

Domingo 18 de abril de 1999
Palacio de los Deportes, 21:30

El novio del olvido – Copa rota
Mi enfermedad
Te quiero igual
Los aviones
Elvis está vivo
Flaca
Alta suciedad

a

Barcelona

Jueves 22 de abril de 1999
Palau D’esports, 20:45

El novio del olvido – Copa rota
Mi enfermedad
Te quiero igual
Los aviones
Nocturno en princesa
Elvis está vivo
Can’t help falling in love with you
Flaca
Canal 69
Alta suciedad

a

Prensa

«Yo, de chico, tenía un sueño…» Pagina 12
El sueño del pibe Clarin
El sabor del encuentro Clarin

a

Escribe AC

Gracias, señores pioneros del rock argentino

Un sueño hecho realidad ya no es un sueño. 
No importa lo que sea esto, ni estoy seguro cuál o cuáles son los sueños, aquello en lo que estuve soñando. Pero por afecto a una generación que me sostuvo, que irradió afición pura hasta contagiármela. Y como reconocimiento a mi propia ignorancia, y al descaro de conseguirlo todo, y seguir meado por imaginarios perros gigantes, quiero pensar y recordar lo más posible al querido maestro y compañero: Miguel Peralta Abuelo, otro pedazo de Dylan que la suerte, o los sueños, me pusieron en el camino.
Miguel, que nos regaló la sexta parte de su brillo, para preservarnos de sentirnos brillantes antes de tiempo. ¡¡¡Miguel bandido!!! (Te quiero cada día más, y te reirías de mí si me emociono, o moqueo). Mike: ¡mirame desde tu balcón celeste! 
También a Pajarito Zaguri, alma musical bonaerense, eslabón encontrado entre el blues y nosotros. Gracias por reconocer mis veinte años de calle. Los Manal: mi habitual amigo Gabis, Alejandro, a pesar de las malas compañías y… Javier.
Javier: te debemos la mitad de todo.
Moris: acústico y eléctrico varón del rock.
Pappo: el primero bueno, el que escondía respeto y amistad, que tenía guardados.
Ciro: compañero mío. Nebbia… sombreros de colores para usted.
La poesía de ustedes-ellos sirvió, también, para que yo enfrentase a la leyenda Bob Dylan con la frente alta, dado la talla, para reconocernos del mismo planeta: ya sea en el cielo o en la tierra, pero del mismo barrio, de una misma madera. 
No basta con la voluntad, se trata de creer y creer.
Ellos escribieron con huevos y libres. Aquellos eran tiempos difíciles. Sepan estimados descubridores y fundadores de un rock, que me siento orgulloso por ustedes, que quisiera que sepan, que mañana, cuando me empate con Dylan, en calidad de subalterno, voy a dedicarles, humildemente, mi gloria.
Voy a emocionarme y ser sensible a las melodías, a las obras de los temerarios inventores espontáneos del rock nuestro (y mío) para siempre. En el mundo me van a envidiar por ser descendiente musical de la generación de las pensiones y la Perla, por mirar hacia atrás, y sentirme apoyado en una tradición improbable, pero posible. 
Y que tres ángeles, llamados Miguel, Federico y Luca, sobrevuelen las narices de los dos. La gloriosa nariz del chico más fiel a la verdad, más propio, más terrible. Y la humilde nariz (bromas aparte) de éste, que acá confunden con un imitador de El. Si lo que siempre canté fueron las canciones de mis profesores predecesores, que son las que sé de memoria. 
Nunca fui parte de los años primeros. 
Mañana, pues, canto pensando que estoy en la cueva de Pueyrredón.

* Texto escrito en un brote de entusiasmo, en la madrugada del domingo, antes de un show en Málaga, como telonero de Bob Dylan.

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